Se notaba que este año veníamos con la lección aprendida, una buena dosis de crema solar protección extrema no faltó antes de tumbarse al sol. Y es que la letra con sangre entra, y si no preguntárselo al Juli.
El primer bañito no tardó en caer, está bien divisar pechugas desde la toalla, pero también hay que refrescarse de vez en cuando. Sorpresivamente la temperatura del agua estaba muy buena.
Haciendo la del taipollista pero con el bañador puesto
Hay que decir que fue un acto de valor meterse al agua ya que había bandera amarilla y, si bien las olas no eran muy grandes, si lo bastante cabronas para envolverte y arrastrarte por la mullidita alfombra de piedras que había en el fondo.
Bueno, el valor nunca ha sido bien entendido por algunos que siempre han sido más de echar a correr:
Pese a las advertencias de la socorrista para salir del agua, alguno acabó pagando el echarse el farol y acabo tragado por una ola:
Y ahora un pequeño consejo fotográfico para los noveles:
ASÍ NO
