martes, 22 de julio de 2008

Qué rico el marisco

Aprovechando que el sábado hizo un día de calor sofocante decidimos ir a la playa a tostarse al sol. Si lo más lógico, verdad? El homo sapiens es así, hace cosas irracionales. Es la teoría de la desevolución (de la que Igon escribirá un libro algún día).

Se notaba que este año veníamos con la lección aprendida, una buena dosis de crema solar protección extrema no faltó antes de tumbarse al sol. Y es que la letra con sangre entra, y si no preguntárselo al Juli.

La incertidumbre del surfero: ¿será hoy mi gran día? ¿pillaré la gran ola?

El primer bañito no tardó en caer, está bien divisar pechugas desde la toalla, pero también hay que refrescarse de vez en cuando. Sorpresivamente la temperatura del agua estaba muy buena.

Eso eso, saludad a cámara que se note lo pagafantas que sois!


Haciendo la del taipollista pero con el bañador puesto

Hay que decir que fue un acto de valor meterse al agua ya que había bandera amarilla y, si bien las olas no eran muy grandes, si lo bastante cabronas para envolverte y arrastrarte por la mullidita alfombra de piedras que había en el fondo.




Bueno, el valor nunca ha sido bien entendido por algunos que siempre han sido más de echar a correr:



Pese a las advertencias de la socorrista para salir del agua, alguno acabó pagando el echarse el farol y acabo tragado por una ola:



Descanse en paz

Bueno aquí están los protagonistas:










Y ahora un pequeño consejo fotográfico para los noveles:

ASÍ NO

ASÍ SÍ
Míralos que majos




Pd: Por cierto me gustaría saber al final que pasó con la berlingo azul.